Pasar de contar unidades a seguir equipos cambia lo que podés saber de tu negocio. Cómo se hace, sin frenar el mostrador.
Hay dos formas de llevar el stock de un local de celulares, y la diferencia entre ellas es más grande de lo que parece.
Por cantidades: tenés 3 iPhone 13. Por IMEI: tenés estos tres iPhone 13, y de cada uno sabés el IMEI, el costo, el lote, el estado de la batería y a quién se le vendió.
La última es la que más duele cuando pasa. Un faltante sin IMEI es un misterio; con IMEI es un caso.
Seamos honestos, porque es la objeción legítima: cargar IMEI toma tiempo. Son 15 dígitos por equipo, y en un lote de treinta eso se siente.
Tres formas de que no duela:
Un IMEI con un dígito cambiado es peor que no tener IMEI, porque parece que está bien. Después no lo encontrás y no entendés por qué.
Verificá siempre que sean 15 dígitos antes de guardar. Un sistema decente te lo tendría que avisar solo, y también avisarte si ese IMEI ya está cargado: un duplicado casi siempre significa que alguien cargó dos veces el mismo equipo.
No hace falta cargar dos años de historia. Lo que funciona:
A los dos meses ya tenés historia suficiente para que los números signifiquen algo.
Una vez que el stock está por equipo, aparecen preguntas que antes no podías hacerte: qué modelos rotan rápido y cuáles quedan meses, cuánto capital tenés inmovilizado, qué proveedor te deja mejor margen de verdad y no de memoria.
Ahí el IMEI deja de ser una carga administrativa y pasa a ser de dónde salen las decisiones de compra.
El inventario es por equipo desde el principio: cada uno con su IMEI o serie, su costo, su lote y su estado. Podés escanear para cargar de a muchos, y buscar por IMEI desde ventas, inventario o reparaciones.
Si querés entender el número en sí, escribimos qué es el IMEI y por qué es el número más importante de tu negocio.